Normas legales que rigen la Evaluación Docente en Chile.
Instituciones que implementan la evaluación.
Requisitos de evaluación y proceso de inscripción.
Instrumentos utilizados.
Niveles de desempeño, consecuencias de la evaluación e informes entregados.
Investigación sobre la Evaluación Docente en Chile y distintos sistemas de evaluación de profesores empleados en otros países.

Evaluación e Investigación / Experiencias internacionales

Desde hace más de una década, Australia ha iniciado una serie de cambios en las políticas y estrategias referidas a la evaluación y la certificación periódica de los maestros y profesores. El objetivo que perseguían estos cambios era que el ejercicio profesional de los docentes estuviera regulado por estándares establecidos por los mismos docentes, y que el desarrollo profesional sea, en buena medida, una responsabilidad de la profesión (Ingvarson L y Kleinhenz E., 2006).

Es así como, en el año 2009, el Ministerio para la Educación, el Desarrollo de la Infancia Temprana y Asuntos Juveniles (MCEEDYA) comenzó a trabajar en los Estándares Nacionales Profesionales para Profesores que rigen actualmente en Australia.

Para la construcción de los estándares los profesores participaron revisando qué es lo que se requiere en las distintas etapas del desempeño docente. Posteriormente, la validación involucró a 6.000 docentes asegurando que cada descriptor fuera adecuado para la profesión.

Finalmente, se determinaron siete estándares, que están agrupados en tres dominios de la enseñanza:

a. Conocimiento profesional

  • Conoce a los estudiantes y cómo aprenden
  • Sabe el contenido y cómo enseñarlo

b. Práctica profesional

  • Planifica e implementa una enseñanza y un aprendizaje efectivo
  • Crea y mantiene un ambiente de aprendizaje facilitador y seguro
  • Evalúa, retroalimenta y reporta el aprendizaje de los alumnos

c. Compromiso Profesional

  • Se compromete en la enseñanza profesional
  • Se compromete profesionalmente con sus colegas, con los apoderados y con la comunidad.

La utilidad de estos estándares, en concreto, se basa en tres aspectos: definir lo que es evaluado (por ejemplo cuáles son los elementos esenciales de la buena enseñanza), definir cómo será evaluado (cuál es la evidencia válida que podemos encontrar en la práctica sobre la buena enseñanza) e identificar cuáles son los criterios para medir el cumplimiento del estándar (cuando una “buena enseñanza” es suficientemente una buena enseñanza) detallados a través de una rúbrica de evaluación.

Si bien algunos son escépticos a este tipo de medidas para la evaluación, en Australia, Ingvarson y Kleinhenz (2006) invitan a no polarizar los estándares como medidas netamente para la evaluación. En la medida que se pueden generar diagnósticos consensuados para la práctica de los docentes, se puede mejorar su desempeño y en último término el aprendizaje de los niños. Por otro lado, señalan que se puede valorar el impacto de la labor de un profesor en la medida que éste sea medible, por supuesto dentro de un marco de valores y significados compartidos.

Para mayor información revisar aquí o visitar el sitio web http://www.aitsl.edu.au/

 

Sitio Actualizado a Enero 2012
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