Una profesora de matemática de quinto básico trabaja con sus estudiantes la
suma de números decimales, planteando un problema y solicitando a dos
alumnos que pasen a la pizarra a resolverlo:

 

Carolina va a tomar un avión donde se permite llevar equipaje de una masa no mayor a 20 kg. Ella tiene dos bolsos, uno de 7,35 kg y otro de 12,47 kg. ¿Cuánto suma la masa de sus bolsos? ¿Este resultado sobrepasa la masa permitida en el avión?

pizarra alumnos

Profesora:Gracias niños, tomen asiento. Para sumar números decimales hay que ordenarlos en forma vertical y sumar centésimos con centésimos, décimos con décimos y unidades con unidades. Entonces, la suma de la masa de los bolsos de Carolina es 19,82 kg y, por lo tanto, ella no se pasa de lo permitido en el avión.

pizarra

 

Analicemos el ejemplo

 

¿Qué hace la docente frente a las respuestas de sus alumnos?

En este ejemplo hay dos respuestas distintas, obtenidas con dos procedimientos diferentes. El primer estudiante resolvió con éxito el problema mediante la descomposición de números. El segundo, lo intentó sumando los números de manera vertical, pero sin respetar la posición correcta de los dígitos.

Al explicar el ejercicio, la docente solo da a conocer la respuesta correcta, mostrando un único procedimiento, sin considerar las respuestas de sus estudiantes, ni indagar en el razonamiento que hay detrás de sus estrategias. De esta forma, es difícil que los alumnos se den cuenta si sus procedimientos están o no correctos y tampoco pueden aprender a partir de sus propios errores.

¿Cómo se podrían aprovechar las intervenciones de los alumnos en función del aprendizaje?

La docente podría solicitar a los estudiantes que expliquen al resto del curso cómo resolvieron el problema, por qué lo hicieron de esa forma y a qué resultado llegaron.  De este modo, podría orientar de forma más precisa a aquel que lo ha realizado de manera incorrecta y utilizar como ejemplo a aquel que lo hizo correctamente.

También podría aprovechar esta instancia para que entre los mismos alumnos vayan construyendo el aprendizaje a través de preguntas, tales como:

  • ¿Por qué tenemos resultados distintos?
  • ¿De qué manera resolvió cada uno el problema?
  • ¿Qué procedimiento les parece más conveniente?, ¿por qué?

A través de este tipo de preguntas, se promueve que los estudiantes reflexionen sobre los procedimientos utilizados, tomen conciencia de sus errores y reconozcan los procedimientos más adecuados. En definitiva, es importante que los docentes consideren los desempeños de sus estudiantes, ayudándolos a darse cuenta de sus errores y aprovechando sus intervenciones para enriquecer el aprendizaje de todos.