En una clase de religión de 6° básico la profesora lee la parábola del hijo
pródigo y luego entrega una guía de trabajo individual para los alumnos.
Mientras estos trabajan, la profesora se acerca a los puestos de aquellos que tienen dudas.

Para hacer la revisión de la guía, la docente le pide a algunos alumnos que salgan a la pizarra
y escriban sus respuestas. Posteriormente, algunos alumnos leen en voz alta estas respuestas
y la profesora cierra la clase destacando las ideas principales

 

Analicemos el ejemplo

 

¿Qué podríamos decir sobre la participación de los alumnos en esta clase?

Si bien los alumnos salen a la pizarra y leen las respuestas escritas allí, no hay una participación colaborativa entre ellos.

En este caso, la docente podría haber enriquecido los procesos de aprendizaje promoviendo el diálogo entre los alumnos, teniendo en cuenta que los contenidos que trabajó favorecían distintas interpretaciones y opiniones. Por ejemplo, pudo pedirles que compartieran lo que cada uno entendió de la parábola y su enseñanza, preguntarles: ¿consideras que está correcto el argumento de tu compañera?, de las opiniones entregadas hasta ahora ¿cuál crees que está más cerca de lo que la parábola nos quiere enseñar?, entre otras. Otra opción podría ser generar un debate a partir de una pregunta como: ¿es justo lo que hace el padre?

De esta forma se habría favorecido una comprensión más profunda y significativa de la parábola, a través de la interacción y la colaboración entre los alumnos.