Una docente de Artes Musicales diseña una unidad de aprendizaje para sus alumnos
de 7º año básico, con el objetivo de que logren expresarse musicalmente por
medio de instrumentos. En las primeras tres clases de su planificación plantea los
siguientes objetivos de aprendizaje:

 

Clase 1Clase 2Clase 3
Apreciar piezas musicales del repertorio folklórico nacional, leyendo la partitura general.Ejecutar individualmente, en flauta o metalófono, melodías folklóricas, aplicando conocimientos de lectura musical.Explicar a los alumnos el contexto en que surge el Rin del Angelito y entregar una partitura para su ejecución.

 

 Analicemos el ejemplo

Los objetivos de aprendizaje que nos proponemos deben indicar lo que esperamos desarrollar en los alumnos. ¿Cuál es el error de esta docente al formular los objetivos?

En las primeras dos clases, la profesora plantea objetivos que indican habilidades y contenidos que sus alumnos deben lograr y hacia los cuales orientar su trabajo. En la tercera clase, en cambio, el objetivo señala una habilidad que debe demostrar la docente en la clase. ¿Qué espera que logren sus alumnos?

Esto quedaría claro si los objetivos contuviesen las habilidades y contenidos que los alumnos pondrán en juego, por ejemplo: “conocer el contexto en que surge el Rin del Angelito” o “ejecutar el Rin del Angelito, leyendo la partitura entregada por la docente”.

¿Por qué es importante la manera de formular los objetivos de aprendizaje?

Cuando los objetivos de aprendizaje están formulados correctamente, permiten al docente orientar su trabajo hacia el logro de las habilidades y conocimientos esperados e identificar oportunamente las dificultades de sus estudiantes con el fin de ir adecuando su enseñanza.