Un docente se plantea que los y las estudiantes jueguen vóleibol aplicando a la realidad de juego
las distintas habilidades técnicas que les enseñó en años anteriores, es decir, jugando entre dos
equipos de 6 jugadores cada uno, aplicando el reglamento en una cancha con dimensiones
oficiales. Como sus estudiantes han pasado tiempo sin practicar dichas habilidades técnicas
decide primero realizar un repaso de éstas.

El repaso consiste en practicar una habilidad técnica a la vez. Primero el golpe de dedos: un alumno lanza el balón a otro que está al frente, el que aplicando el golpe de dedos devuelve el balón al que se lo lanzó. Pasados unos minutos intercambian roles. Luego, practican el golpe de antebrazos y después el remache.

Finalizado el repaso comienzan a jugar, pero al poco andar el docente se percata de que no existe fluidez en el juego. Los estudiantes saben sacar pero al momento de la recepción no logran golpear el balón o si lo hacen, el golpe de antebrazos es mal ejecutado y el balón va hacia cualquier lado sin permitir elaborar una jugada.

El docente decide entonces detener el juego y explicarles a sus estudiantes, de manera detallada, modelando con apoyo de un alumno paso a paso la técnica de golpe de antebrazos, tanto en la posición y movimiento de quien lanza como de quien recibe.

Los estudiantes continúan practicando en parejas y luego siguen jugando en equipos de 6 integrantes. Sin embargo, el docente observa que la ejecución sigue presentando errores y las jugadas no culminan en pases, perdiéndose la fluidez del juego.

Terminada la clase, el docente revisa lo sucedido y trata de explicarse las razones por las que su estrategia no tuvo los resultados esperados.

Analicemos el ejemplo

¿Qué hace el docente frente a la dificultad observada en la realidad de juego?

El docente interpreta lo que le puede estar sucediendo a sus estudiantes. Pensó que la dificultad para desarrollar un juego fluido estaba dada por la ejecución técnica del golpe de antebrazos, por esto repasa la técnica completa del golpe, y vuelve a practicarla en duplas, sin embargo en la práctica en la realidad de juego no mejoran los pases ni la fluidez del juego.

Generalmente las causas de los errores de los estudiantes responden a distintos factores ya que las situaciones de enseñanza aprendizaje son complejas.

La dificultad de sus estudiantes podría estar asociada a que en una situación real de juego no sólo se requiere la ejecución técnica de fundamentos específicos, es necesario también conjugarlos con la aplicación de tácticas individuales y colectivas para elaborar jugadas, adelantarse a ellas y tomar así las decisiones correctas para el equipo, considerando también el juego del rival. Tal vez algunos estudiantes, además, no tienen aún desarrollada su coordinación dinámica, visión periférica, u otro aspecto relevante para el desarrollo del juego o bien, el tipo de secuencia ofrecido por el docente no consideró la complejidad de la situación.

¿De qué otra forma se podría haber abordado la dificultad?

Una de las reflexiones que surge es  cómo integrar a los mismos estudiantes en  el diagnóstico de la dificultad, realizando preguntas de indagación para detectar de mejor forma la causa de estos errores, e identificar los problemas que les surgen  al desarrollar la tarea. Si la dificultad está en mejorar las técnicas en la aplicación en la realidad de juego, se puede ir aumentando progresivamente la dificultad lo que permite familiarizar a sus estudiantes con la práctica del deporte y sus características técnicas, tácticas y reglamentarias. Por ejemplo, el Mini Voley, o partidos con menos jugadores, en espacio reducido y con reglas simplificadas, en que se pueden ir agregando gradualmente nuevos fundamentos, jugadores y reglas, hasta acercarse al juego real.

También se pueden incorporar aspectos técnico tácticos del deporte, orientando a los estudiantes a identificar cuándo una jugada es más efectiva que otra o cuándo es mejor un determinado golpe que otro. Una estrategia útil es detener el juego frente al logro de un aprendizaje complejo, o bien, cuando se presenta una dificultad, observar lo sucedido y que ellos mismos planteen por qué ocurrió, establezcan hipótesis y propongan correcciones de ser necesario, ya que cuando el aprendiz por sí mismo obtiene conclusiones, es más efectivo el aprendizaje, le hace mayor sentido y se ajusta a lo que necesita.

En relación a este ejemplo:

  • ¿Qué otras causas podrían originar los errores de los estudiantes? ¿Cómo podría abordarlas el docente?
  • ¿Cómo podría retroalimentar el docente estas falencias para ayudar a los estudiantes a tomar un rol activo en su aprendizaje?