Una profesora de Religión se ha planteado como objetivo que los estudiantes
vinculen la Creación de Dios con la capacidad para crear del ser humano. De
forma transversal, espera que los estudiantes valoren la naturaleza y el medio
ambiente como un espacio que todos debemos cuidar.

Para ello, realiza las siguientes actividades:

1.Pide a los estudiantes escuchar la lectura del Génesis 1 sobre la Creación. Comentan cuál es la importancia de cada una de las creaciones de Dios para nuestros días.

2.Entrega a los estudiantes un listado de palabras ante las que deben fundamentar si corresponden a creaciones de Dios o creaciones del ser humano.

3.Solicita a los alumnos que, en pequeños grupos, reflexionen en torno a las siguientes preguntas:
  • ¿Qué diferencia las creaciones de Dios de las creaciones del ser humano?
  • Las especies que son producto de manipulación genética, ¿son creación del ser humano o de Dios?

4.Realiza un debate en función de las preguntas anteriores.

Analicemos el ejemplo

Las actividades y preguntas realizadas por la docente, ¿abordan los aprendizajes propuestos?

Las actividades realizadas efectivamente permiten a los alumnos entender que la naturaleza es una creación de Dios, que fue hecha para el ser humano y les permite reflexionar sobre la capacidad creadora del ser humano. Sin embargo, con esta actividad no se aborda completamente el valor de la naturaleza y por qué debemos cuidarla, ya que no se realizan actividades orientadas a la reflexión en torno a este aspecto.

¿De qué manera se podría haber trabajado este aprendizaje transversal?

La docente podría haber complementado las actividades con preguntas orientadas a valorar la naturaleza y su cuidado como, por ejemplo:

  • Si la naturaleza es un regalo de Dios, ¿qué debemos hacer con ella?
  • ¿Qué tarea encomendó Dios al hombre según el Génesis 1?
  • ¿De qué forma podríamos hacernos cargo de esta misión hoy?

Cuando se diseñan las unidades de aprendizaje es relevante plantearse aprendizajes transversales, ya que estos permiten potenciar el desarrollo personal y la conducta moral y social de los estudiantes. Sin embargo, para trabajarlos es necesario que las actividades permitan a los alumnos y alumnas reflexionar sobre los aspectos transversales propuestos y vincularlos con su propia vida,  de modo que vayan desarrollando progresivamente estos valores.