Un profesor de Educación de Adultos en Enseñanza Media, se propuso como
objetivo para su clase de Matemáticas, “Aplicar la operatoria con números
enteros en la resolución de problemas de la vida cotidiana”
. En la clase los
alumnos analizaron el presupuesto familiar según ingresos económicos,
gastos y deudas.

Al reunirse con la jefa UTP, el profesor le explica:

“Trabajamos la operatoria aplicada al presupuesto familiar, porque la mayoría de mis alumnos tiene la responsabilidad económica de su hogar y tienen que organizar sus ingresos. Todos participaron y se fueron muy motivados. Por eso me encantó esta clase, para mí es una de las mejores del año”.

UTP: “Me parece muy bien. No es fácil lograr esto con los alumnos. ¿Y lograban llegar a los resultados correctos?, ¿hubo algo que les costó más?”.

Prof: “Mmm no lo sé, no alcancé a revisar los ejercicios, pero independiente de eso, estaban tan entusiasmados que quedé muy satisfecho con esta clase”.

Analicemos el ejemplo

El análisis que realiza el profesor de su clase presenta una importante debilidad, ¿cuál es?

El docente fundamenta su nivel de satisfacción y la calidad de la clase en la motivación y participación de sus estudiantes. Este aspecto es relevante para el desarrollo de una clase y puede favorecer el logro de los objetivos de aprendizaje. Sin embargo, no lo garantiza. Por lo mismo, es necesario que el profesor analice qué impacto tuvo su clase en el aprendizaje y, por ejemplo, se pregunte: ¿los alumnos aprendieron cómo calcular un presupuesto familiar?, ¿logran aplicar la operatoria al resolver problemas de la vida cotidiana?, ¿lo hacen correctamente?

En este caso, el profesor desconoce los resultados de los ejercicios. Sólo cuando tenga claro esto, podrá juzgar la calidad de su clase de una manera completa.